En 2005 nos estrenamos con este jardín xerófilo de bancales adosados, franjas de lavanda y romero, setos formales de lentisco y arrayan. La parcela cuelga sobre un acantilado con vistas al Cabo de las Huertas. La brisa marina, la sal en suspensión, la alta insolación y la adecuada elección de especies hace que el jardín se mantenga en el tiempo. La elección de gravas a modo de mulch inerte permite mantener la humedad edáfica evitando la evapotraspiración. Si se utilizan plantas autóctonas en mayor proporción (lavandula latifolia, rosmarinus officinalis, asteriscus maritimus, limonium caesium, vitex agnus castus) y se complementa con plantas alóctonas, se puede crear un jardin verde, florido y con menos gasto de agua.